Mercado de Fusión – Una explosión de sabores extranjeros

La selva urbana lisboeta ofrece un espacio de fusión donde lo antiguo y lo moderno se mezclan, con una cultura y gastronomía de todo el mundo.

Huele bien, huele a Lisboa. Pero este verano también huele a otros lugares, donde diferentes aromas y sabores invaden los sentidos, despertando nuevas sensaciones. En el centro de la plaza de Martim Moniz se halla el Mercado de Fusión, un espacio dinámico con 10 quioscos que invitan a un viaje de degustación de delicias que desafían a la imaginación. Pero además de comida, la plaza también está animada con actividades culturales, como cine, exposiciones, talleres y música.  El sábado se realiza la Feria Semanal del Mercado de Fusión, donde se venden diferentes productos biológicos y artesanales, antigüedades y libros, entre otros.

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La idea del Mercado de Fusión pertenece a José Filipe Rebelo Pinto, mentor de otros proyectos culturales en Lisboa, como el Out Jazz y la remodelación de Cais de Sodré. El proyecto comenzó con el objetivo de recuperar uno de los barrios más antiguos de Lisboa – la Mouraria – donde la historia serpentea por todas las calles. En un laberinto de callejuelas y casas antiguas, se respira la sencillez de las personas, cada una con su historia y cultura.

Los quioscos han sido transformados en pequeños restaurantes, que están abiertos todos los días, durante todo el año. En estos quioscos que recuerdan a pequeñas caravanas, la gastronomía de todo el mundo está presente, ofreciendo platos árabes, asiáticos, africanos, brasileños, peruanos y portugueses.

En el quiosco de la Preta es obligatorio probar las almejas piripirí, y otros platos con aroma a África. El Botequim de Moniz es para dejarse sorprender con los olores de la comida carioca, para después seguir en el Wasabi, donde los rollos con cangrejos crujientes se deshacen en la boca, además del quiosco BBTMX cuya comida china también merece ser probada. El viaje continúa hacia América del Sur, donde los platos peruanos deleitan a los más curiosos en el quiosco El Cartel. Finalmente, no se puede olvidar pasar por el quiosco de Xico Esperto, donde los sabores nacionales destacan su presencia con el queso de Azeitão y el dulce de calabaza.

Mientras pruebo alguno de estos platos, observo a personas indecisas sin saber lo que escoger. Hay algo en la comida que nos revela el temperamento de cada cultura. Los platos más picantes o los más dulces refleja características importantes sobre la forma íntima en que cada persona siente los diferentes sabores e incorpora su intensidad al propio comportamiento y vivacidad. A través de la comida es posible viajar al interior de cada pueblo y descubrir los secretos que alimentan su alma y espíritu.

Lentamente, me levanto de la mesa y voy a pasear por la Mouraria. Mis pies sienten la acera portuguesa, mientras que mis ojos disfrutan de la simplicidad de la arquitectura antigua. La Mouraria es un barrio con un legado urbanístico árabe, donde desde hace mucho tiempo conviven diferentes culturas con la portuguesa. Como consecuencia del aumento de la inmigración en el siglo veinte, el barrio está habitado cada vez más por gente de otros países, con un comercio local multicultural, donde tiendas chinas, hindúes, paquistaníes, árabes o rusas se extienden por la avenida y por varias calles. Existe una diversidad cultural cada vez más patente, donde las imágenes de cada religión se reflejan en las estatuas de Buda a la entrada de los restaurantes chinos, en los velos que cubren los rostros, en los coloridos saris de las mujeres hindúes o en el incienso que envuelve al dragón mitológico para sentir la presencia o ausencia de Dios. En este ambiente vivo e intenso, el silencio habita solamente en los ojos. Los 900 años de historia albergan muchos misterios, cada uno con alegrías y tristezas.

De hecho, el Ayuntamiento de Lisboa está invirtiendo en varios planes de rehabilitación del barrio. El proyecto se encuentra aún en desarrollo y lentamente está cambiando la percepción de las personas en relación al barrio. En los últimos 10 años, Lisboa recibe cada vez más personas oriundas de diferentes partes del mundo y cada una  trae un poco de su cultura y gastronomía, enriqueciendo el paisaje urbano.


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En esta calurosa ciudad, el verano puede ser un viaje al pasado y al mismo tiempo al presente, donde el mundo está más cerca de lo que imaginamos. Basta sentir los aromas de azafrán, pimienta y otras especias mientras sin darnos cuenta, damos la vuelta al mundo.

[crp]

Autor

Corina Lozovan (Portugal)

Estudia / Trabaja: Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

Habla: portugués, rumano, inglés, español, francés, ruso y base de árabe y japonés

Europa es… una fusión de gente, historias y metáforas para desvelar

Traductor

Leire Larrea (España)

Estudia/Trabaja: Administración de Empresas

Habla: español, vasco, inglés, algo de portugués e italiano

Europa es… ¡el lugar en donde estar!

 

Esta entrada está también disponible en Bosanski - Hrvatski - Srpski, Deutsch, English, Galego, Italiano, Nederlands, Português, Română, Slovenčina, Türkçe y [Main Site].

Author: maria

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