Combatiendo la melancolía post-Erasmus: Choque cultural, ¿Otra vez?

Choque cultural. Es un término que todos hemos escuchado mil veces y algo que cada universidad mencionará en las reuniones previas a la partida. Como estudiantes Erasmus, todos asociamos estas dos palabras con el comienzo de nuestra estancia en el extranjero. ¿Pero qué significan realmente? ¿Y es posible sufrir dos veces un choque cultural?

Por Elinor Terry / 10.2.2017

Parte I: Combatiendo la melancolía post-Erasmus: Hola mi nombre es…

El término “choque cultural” es esencialmente una manera elegante y académica de describir la nostalgia … Bueno, tal vez sea algo más significativo que la nostalgia. En sí describe la alienación inicial que sentimos cuando nos mudamos a un nuevo país y lo más probable es que nos afecte cuando llegamos por primera vez. Al igual que la varicela, el choque cultural suele empeorar antes de que mejore pero, una vez que mejora, parece que desaparece para siempre. O al menos eso es lo que yo pensé.

Nunca imaginé que sufriría de choque cultural dos veces en un año, sobre todo porque sólo viví en un país durante mi estancia en el extranjero. Me sentí bastante cómoda en Berlín tras sólo una semana viviendo allí, lo que significó que, cuando finalmente pasó agosto, había borrado completamente las palabras choque cultural <\ em>, y los sentimientos asociados a ella de mi memoria . Lo que nadie te dice nunca, mientras tomas notas frenéticamente, investigas tu destino y te preocupas por si este año será el peor de tu vida, es que la parte más difícil de toda esta experiencia es volver.

Ahora a los expertos les gusta llamar a esto “choque cultural invertido” y, al parecer, se desarrolla no solo por la comprensión perturbadora de que nuestro tiempo en el extranjero ha terminado, sino también porque tenemos una visión idealizada del lugar al que estamos volviendo. La expectativa de que nada durante nuestro tiempo de ausencia ha cambiado y que fácilmente podemos volver directamente a nuestra vieja vida, como si el último semestre o año nunca hubiera pasado. Mientras que, para la mayoría de nosotros, nuestro tiempo fuera excede significativamente nuestras expectativas, es muy probable que suceda justo lo contrario cuando volvemos. Definitivamente, ¡es lo que me ocurrió a mi!

© Elinor Terry

Personalmente, mi verdadera preocupación era que mi año en el extranjero ya no pareciese real; al reajustarme a mi vida en Cardiff casi parecía que nunca me hubiera ido y, en algunos aspectos, como si me hubiera despertado de un sueño de un año. Mis sentimientos no se dieron a conocer inicialmente. Por el contrario, después de la tristeza de decir adiós a mis compañeros de piso y amigos en Berlín, no podría haberme sentido más emocionada de estar de vuelta. Estaba preparada para hartarme de queso cheddar, chocolate Cadbury y todas las otras golosinas que echaba de menos. Pero esta euforia inicial no duró mucho y, cuando comencé a darme cuenta de que tenía que empezar de nuevo la “universidad de verdad”, las mariposas empezaron a anidar en mi estómago. Las caras familiares de amigos que había conocido en mi curso se habían ido, se graduaron y siguieron adelante. Ahora en cambio me enfrentaba a nuevos estudiantes más jóvenes y, al no conocer a nadie, de repente me sentí de nuevo como en el primer año. Después de volver a la universidad pasé las primeras semanas o anhelando volver al extranjero, o preguntando a la gente cada vez que tenía oportunidad si a ellos les pasaba lo mismo.

Tal vez este año el choque de nuestro regreso sea más doloroso por el hecho de que el Reino Unido que dejamos en septiembre pasado no es el mismo al que estamos volviendo. Hemos llegado a una secuela, al Reino Unido del Brexit, un país ahora aislado por su propia xenofobia y sin miedo a alardear de ello. Por aquí, la perspectiva de “nuestro futuro” es ahora un poco más borrosa y, por lo menos en un futuro cercano, tendremos que soportar el lío al que hemos vuelto.

Han pasado tres meses desde que cambié Kreuzberg por Cathays, los kebabs por patatas con queso y la cerveza por sidra, y ¿cómo me siento? Bueno, ya no me siento abrumada con las monedas de cincuenta peniques y me maravillo de sus gloriosos siete lados, pero todavía me queda un cierto sentimiento de aislamiento. En realidad, tengo mucha suerte de que muchos de mis compañeros berlineses hayan regresado a Cardiff conmigo, para que mis lamentaciones de borracha sobre la belleza de la mejor ciudad de Alemania no pasen desapercibidas y siempre tenga a alguien que me entienda con quien compartir una anécdota.

Supongo que, en cierto modo, esto es todo lo que podemos hacer: mirar hacia atrás y recordar que, independientemente de lo que suceda este año, siempre tendremos esas experiencias y las personas que conocimos a lo largo del camino. No estoy sugiriendo que esta sea la única forma de afrontarlo, no soy terapeuta y no creo que la simple contemplación solucione todos nuestros problemas. Pero al menos es un comienzo, una forma en la que podemos acercarnos a la fase de aceptación.

Pero por ahora, independientemente de si estás atrapado en la negación, la ira, la negociación o la depresión, mi consejo para ti es el siguiente: comparte tus experiencias con alguien esta semana, aunque eso signifique simplemente enseñarle a alguien una foto de la mejor comida que probaste en el extranjero, o una canción que te recuerde a una ciudad determinada. La próxima vez me gustaría explorar otras maneras con las que abordar colectivamente el choque cultural a la inversa, ¡y me encantaría escuchar vuestros métodos e ideas!

Autora

Elinor Terry (Reino Unido)

Estudia: Literatura Alemana e Inglesa

Habla: Inglés, Alemán

Europa es… supergeil, supergeil!

Ilustraciones

Luzie Gerb (Alemania)

Estudia: Historia del arte, Bellas Artes y Estudios Culturales Comparados

Habla: Alemán, Inglés, Sueco y Francés

Europa es… un lugar lleno de sitios increíbles, gente interesante y sus historias

Blog: luzie-gerb.jimdo.com

Traductora

Leire Larrea (España)

Estudia/Trabaja: Administración de Empresas

Habla: español, euskera, inglés, algo de portugués e italiano

Europa es… ¡el lugar en donde estar!

Revisora

Miriam Vázquez (España)

Estudia / Trabaja: Periodismo y Ciencias Políticas y de la Administración

Habla: español, catalán, inglés, algo de francés y alemán

Europa es… un lugar único donde convive gente de diferentes culturas, idiomas y puntos de vista

Twitter: @mirabroad

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Author: Anja

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