¿Te apetece un cafecito?

Todo lo que hay que saber sobre el café italiano: sus mil variedades y su historia legendaria, entre batallas religiosas y Papas glotones…

Por Alessandra Ivaldi / 20.07.2020

¿Qué es el café? Antes que nada, es una bebida célebre en todo el mundo, pero…cada pueblo lo consuma según sus propios hábitos que lo distinguen de los demás. En la cultura italiana, el café forma parte integrante de la vida diaria y es un verdadero ritual. Un buen cafecito, además de despertarnos por la mañana, nos alegra el día; un café malo, por el contrario, nos pone nerviosos y de mal humor. Sin embargo, en Italia el café no es solo para el desayuno: los italianos a menudo toman varios cafés en un día, aunque los médicos lo desaconsejan.

Otra peculiaridad que destaca los italianos en el mundo es la multitud de variedades de café que han inventado. Si vas a un bar en Italia a cualquier hora del día, seguro que encontrarás mucha gente tomándose un café. Pero, si miras atentamente, ¡verás que nadie toma la misma variedad de café!

Hay que reconocer que los baristas italianos tienen mucha fantasía, así como la habilidad de adaptarse a las exigencias más estrafalarias ya que, además de las innumerables variedades de café ofrecidas, los clientes también pueden “personalizar” su bebida añadiendo o aportando cambios a su receta original. Pero, paso a paso: empecemos por presentar algunos de los tipos de cafés italianos más famosos…

Primero, el clásico café a la italiana se conoce en el extranjero como “café expreso”, tiene un sabor concentrado y se sirve en una tacita (los tradicionalistas lo toman sin azúcar). También existe una variedad más fuerte, llamada “ristretto” o “café expreso corto”, más cargado que el expreso. Si lo pides en un bar, es normal que el camarero te lleve una tacita con una cantidad muy escasa de café (unas gotas, básicamente): no te sorprendas, ¡justo así se toma el expreso corto! Tomar este tipo de café permite disfrutar a tope de su aroma. Sin embargo, no todo el mundo disfruta del café expreso corto: incluso hay italianos que lo consideran demasiado cargado, y es casi imposible de encontrar en el extranjero.

El café que se toma generalmente en el extranjero se conoce en Italia como “café expreso largo”. Se sirve en tacitas más grandes y su sabor es más delicado que el expreso, ya que para su preparación se usa una cantidad mayor de agua. Parecido al expreso largo es el “café americano”, al que muchos italianos miran con recelo: este es mucho más ligero de los anteriores, se sirve en una taza grande y es diluido con agua. 

El capuchino, célebre en todo el mundo, procede de una mezcla de café y leche espumada a vapor. Sin embargo, los italianos no se conforman con un capuchino así de sencillo: al llegar a la barra, pueden pedirle al barista un capuchino oscuro (con una mayor cantidad de café) o claro (con menos café). Cuidado con no confundirlo con el “café con leche”, que se suele servir en un vaso grande y se compone de café y leche calentada a vapor. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre café con leche y capuchino? Simplemente, el café con leche lleva más leche. 

El “café moca” es otra variante parecida al capuchino, pero en este caso se añaden también un poco de chocolate y de nata, y se le puede espolvorear cacao encima.

Para los glotones, también existe el café “marocchino”, típico de las regiones italianas del noroeste. Ahí, cada bar tiene su receta secreta para la preparación del “marocchino”. Por lo general, se prepara echando la espuma de leche en un vasito de cristal cuyas paredes se manchan antes con crema de chocolate (pero también hay cafés marocchino que no llevan crema de chocolate en el vaso). Luego, se mezcla la leche con el café y se le añaden chocolate o cacao. Hay otras versiones de esta receta aún más deliciosas, enriquecidas con nata y canela.

En cambio, el café cortado es más sencillo, ya que se obtiene añadiéndole al café una o pequeña cantidad o “mancha” de leche (por eso, en italiano, este tipo de café se llama “manchado”, literalmente).  

En las regiones del noreste se aprecia especialmente el café “corretto” o carajillo, es decir un expreso simple con un chorrito de aguardiente o de otra bebida alcohólica.  

Tras explorar las tradiciones de la Italia del norte, nos desplazamos hacia el sur, donde las temperaturas más elevadas han contribuido a la difusión de una manera peculiar de tomar el café: el llamado “café con hielo”. Si estás de vacaciones en Italia, podrás probarlo en un bar al pedir un café y un vaso lleno de hielo: endulza el café con azúcar, luego échalo en el vaso. Lo importante es que los cubitos de hielo se hayan recién sacado del congelador y no estén ya derretidos, si no obtendrás un café “aguado”. 

Otra alternativa a este tipo de café es el café “shakerato”. Para prepararlo hay que juntar café, azúcar y hielo en la coctelera y mezclarlo todo bien. Al añadirle licor o chocolate, se obtiene un postre excelente.

Ahora que conocemos algunas de las principales variedades de café servidas en los bares italianos, podemos fijarnos en otra curiosidad que marca la relación entre esta célebre bebida y la península italiana. Hay que saber que, a pesar de todos los clichés de la “dependencia al café” de los italianos, ¡su debut en Italia fue bastante negativo! 

De hecho, el café llegó a Italia solo en 1600 gracias a los intercambios comerciales de Venecia con los otomanos, que consumían esta bebida desde hacía mucho más tiempo. Por eso, al principio el café estuvo relacionado con la cultura musulmana en el imaginario colectivo y los católicos más intransigentes evitaron consumirlo ya que lo consideraban una creación del diablo. La misma Iglesia lo definió un producto diabólico, capaz de mantener los hombres despiertos y de volverlos locuaces y desinhibidos.

La paradoja es que fue la misma Iglesia la que, al final, intercedió para que el café fuera aceptado por parte de los católicos. De hecho, papa Clemente VIII quiso probar esa peligrosa bebida del diablo. La leyenda cuenta que, después de tomar su primer café, papa Clemente VIII afirmó que sería una lástima dejarle a los infieles una bebida tan deliciosa y, para salvarla del diablo, decidió bautizar el café…y fue así que el café se difundió en todo el territorio italiano.

Autora

Alessandra Ivaldi (Italia)

Habla: Italiano, inglés, alemán, francés

Europa es... patrimonio cultural

sitio web: https://iva1794.wixsite.com/home

Traducción

Monica Nicol (Italia)

Estudios: Traducción

Idiomas: italiano, inglés, español, catalán

Europa es... un puente entre lenguas y culturas diferentes

Author: alessandra

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